Deja de huir de tus casilleros negros

Como asimilar casilleros negros

ANSIEDAD

Gabriela Vergara

9/9/20257 min read

Con este texto me toca hacer un disclaimer: No es una teoría para sociópatas, psicópatas, sádicos o personas con trastornos mentales serios o graves que disfrutan con el sufrimiento ajeno y carecen por completo de empatía.

No pretendo afirmar que toda conducta es aceptable ni que provocar sufrimiento deliberadamente deja de importar si logramos encontrarle alguna explicación elegante. Esta teoría no está pensada para justificar la crueldad ni para quienes disfrutan del daño ajeno y carecen de interés en limitarlo.

Este es un ejercicio URGENTE Y NECESARIO para las “buenas personas”. Es profundamente liberador. Es para la gente que trata de ser correcta. La gente que vive huyendo de ser considerada mala persona, egoísta, negligente, dañina, irresponsable, vaga, inútil. Y muchas veces organiza su vida en torno a sobrecompensar eso. A ser excesivamente buena, útil, capaz, inteligente, empática, y estar solamente en casilleros blancos.

Esta concepción binaria de la realidad se ve reflejada en los tableros de ajedrez. Tenemos casilleros negros y casilleros blancos. Huir de los casilleros negros es ser un caballo que no puede estar en la casilla negra, tiene que saltar automáticamente a la blanca para no ser un…. Tonto, inútil, vago, mala persona….

Casilleros de capacidad y competencia: tonto, ignorante, torpe, incompetente, incapaz, inepto, ingenuo. Amenazan la idea de ser capaz de comprender, aprender y resolver.

Casilleros de utilidad y productividad: inútil, vago, improductivo, mediocre, ineficiente, conformista, carga. Amenazan la necesidad de servir, producir y justificar la propia existencia mediante resultados.

Casilleros de responsabilidad y confiabilidad: irresponsable, negligente, descuidado, incumplidor, desorganizado, poco comprometido. Ponen en duda si los demás pueden contar con nosotros.

Casilleros de bondad: egoísta, cruel, insensible, indiferente, desagradecido, dañino, poco empático. Amenazan directamente la identidad de “buena persona”.

Casilleros de integridad moral: mentiroso, falso, hipócrita, manipulador, desleal, corrupto, aprovechado. Cuestionan la honestidad y la rectitud personal.

Casilleros de moralidad religiosa y pureza: pecador, impuro, promiscuo, lujurioso, blasfemo, hereje, inmoral, indecente. Amenazan la dignidad de la persona frente a Dios, la tradición o una comunidad moral.

Casilleros de autocontrol y disciplina: impulsivo, descontrolado, débil de voluntad, adicto, excesivo, caprichoso, indisciplinado. Sugieren que la persona no puede gobernar sus deseos o su conducta.

Casilleros de fortaleza y autonomía: débil, cobarde, dependiente, necesitado, vulnerable, inseguro, sumiso. Amenazan la imagen de poder sostenerse y defenderse sin ayuda.

Casilleros de madurez emocional: infantil, inmaduro, dramático, exagerado, susceptible, irracional, inestable. Ponen en duda la capacidad de comportarse como un adulto razonable.

Casilleros de amabilidad y convivencia: antipático, grosero, irrespetuoso, conflictivo, agresivo, maleducado, difícil. Amenazan la aceptación social y la posibilidad de ser considerado agradable.

Casilleros de pertenencia y normalidad: raro, excéntrico, inadaptado, antisocial, desubicado, anormal, marginal. Señalan a quien se aparta de los códigos de su grupo.

Casilleros de éxito y estatus: fracasado, perdedor, mediocre, irrelevante, pobre, poco importante, sin prestigio. Amenazan el valor social, el reconocimiento y la comparación con los demás.

Casilleros relacionados con la ambición: ambicioso, arrogante, soberbio, presumido, pretencioso, trepador, delirante. Castigan a quien desea más de lo que socialmente parece corresponderle.

Casilleros afectivos y vinculares: frío, distante, desapegado, absorbente, dependiente, celoso, posesivo, mal amigo. Cuestionan la capacidad de amar de una manera considerada sana o correcta.

Casilleros familiares: mala madre, mal padre, mal hijo, mala hija, mala pareja, mal proveedor, cuidador negligente. Amenazan el cumplimiento de los papeles familiares esperados.

Casilleros de obediencia y respeto al orden: rebelde, desobediente, irrespetuoso, desafiante, problemático, indisciplinado. Castigan el rechazo de la autoridad y de las normas establecidas.

Casilleros sexuales y de género: puta, fácil, promiscuo, poco masculino, poco femenina, dominante, sometido. Amenazan la respetabilidad sexual y el cumplimiento de lo que cada cultura espera de un hombre o de una mujer.

Casilleros de profundidad y autenticidad: superficial, frívolo, vacío, falso, básico, aburrido, impostor. Ponen en duda que exista una identidad valiosa y genuina detrás de la apariencia.

Casilleros ideológicos: reaccionario, intolerante, fanático, extremista, relativista, cómplice, privilegiado. Amenazan la pertenencia al grupo que se considera moral, lúcido o situado “del lado correcto”.

Casilleros de salud mental y racionalidad: loco, delirante, paranoico, desequilibrado, obsesivo, irracional, inestable. Ponen en duda la credibilidad de la percepción, el pensamiento y la palabra de una persona.

La mayoría de la humanidad organiza su vida en torno a huir de casilleros negros. Gran parte de su conducta se organiza en torno a no ser lo que tanto temen ser. Esto se llama sobrecompensación.

 Es tener éxito para no ser un fracasado.

 Es mostrarse inteligente para no ser un tonto.

 Es trabajar sin descanso para no ser un vago.

 Es hacerse cargo de todo para no ser un irresponsable.

 Es volverse imprescindible para no ser un inútil.

 Es buscar la excelencia en todo para no ser mediocre.

 Es resolver los problemas de todos para no ser incapaz.

 Es ayudar constantemente para no ser egoísta.

 Es complacer a los demás para no ser una mala persona.

 Es perdonar siempre para no ser rencoroso.

 Es evitar toda confrontación para no ser conflictivo.

 Es hablar con extremo cuidado para no ser grosero.

 Es tolerarlo todo para no ser intolerante.

 Es mostrarse comprensivo frente a cualquier conducta para no ser cruel.

 Es estar siempre disponible para no ser negligente.

 Es cuidar compulsivamente a los demás para no ser indiferente.

 Es no necesitar nunca a nadie para no ser dependiente.

 Es ocultar el dolor para no ser débil.

 Es exponerse a peligros innecesarios para no ser cobarde.

 Es controlar cada detalle para no ser incompetente.

 Es planificarlo todo para no ser improvisado o desorganizado.

 Es obedecer siempre para no ser rebelde.

 Es seguir las convenciones para no ser raro.

 Es mostrarse estable todo el tiempo para no ser dramático o desequilibrado.

 Es actuar como adulto incluso cuando necesita ser cuidado para no ser infantil.

 Es negar sus deseos para no ser ambicioso.

 Es quitarle importancia a sus logros para no ser arrogante.

 Es empequeñecerse para no ser presumido.

 Es evitar destacar para no ser pretencioso.

 Es dar explicaciones interminables para no ser malinterpretado.

 Es demostrar pureza para no ser inmoral.

 Es reprimir la sexualidad para no ser promiscuo.

 Es permanecer en vínculos dañinos para no ser desleal.

 Es sostener a toda la familia para no ser un mal hijo, una mala madre o una mala pareja.

 Es mostrarse afectuoso aunque no lo sienta para no ser frío.

 Es aceptar todas las invitaciones para no ser antisocial.

 Es tener siempre una opinión correcta para no ser ignorante.

 Es no cambiar jamás de opinión para no ser incoherente.

 Es justificar cada decisión para no ser irracional.

 Es hacer de toda la vida una demostración permanente de que uno no pertenece al casillero que más teme.

De qué casilleros negros huís? Tomate unos instantes para identificarlos. Pega en Word el texto de arriba y resaltá las palabras que sentis que te dolería:

Ser

Sentirte

Ser visto/a

Como un....? Feo? Malo? Torpe? Inutil? Egoista?

Escribi otras que no estén en la lista de arriba si es necesario.

Luego, vas a asimilar el casillero.

Cómo se asimila el casillero negro?

Leyendo y repitiendo esto cada vez que quieras trabajar en asimilar el casillero:

Lo ilustraré con un ejemplo:

Puedo tener un porcentaje de EGOISTA en mi? (reemplazar por tu casillero)

Puedo: Ojo, no estamos hablando de "darle permiso". Se trata de preguntarnos, todas las veces: ¿Existe la posibilidad de que eso exista en mi?

Si. Existe la posibilidad de que algo de egoístmo exista en mi. No es un permiso, es aceptar de frente una realidad. Es la base de la famosa "autoaceptación".

Es un porcentaje X. Pero existe la posibilidad,

Supongamos que es 15 por ciento (podría ser más, asignas un porcentaje simbólico, no literal ni matemático)

De ese 15 por ciento (o mas) de EGOÍSTA en mi.

Un porcentaje puedo mejorar eventualmente (ser menos Egoísta)

Otro porcentaje siempre va a estar ahí en su versión negativa (nunca seré 100% libre de egoísmo).

Y el otro porcentaje cumple una función positiva.

Encontrar la función positiva de ese casillero negro.

La función positiva es el beneficio, la protección o la necesidad legítima que una parte de ese rasgo intenta preservar, aunque a veces lo haga de una manera excesiva, torpe o perjudicial. Es el motivo por el cual nació ese casillero, y se mantuvo tanto tiempo.

No significa que todo el rasgo sea bueno ni que debamos justificar cualquier conducta. Significa preguntarnos:

¿Qué obtiene, protege, evita o hace posible en mí este casillero negro?

Por ejemplo, la función positiva del egoísmo puede ser priorizarme, conservar energía, poner límites y no abandonarme por los demás. También ponerme en primer lugar, hacer valer mi opinión, etc.

La función positiva es aquello valioso que ese rasgo protege, permite o resuelve en mí.

Cuando huimos demasiado de un casillero negro, no solo evitamos su parte negativa: también perdemos acceso a su función positiva.

Si una persona necesita demostrar constantemente que no es egoísta, puede terminar volviéndose excesivamente disponible, complaciente y sacrificada. Le cuesta priorizarse, proteger su tiempo, conservar su energía, poner límites o elegir algo simplemente porque lo desea. Para no ocupar nunca el casillero de “egoísta”, se abandona a sí misma.

Por eso, integrar un porcentaje de egoísmo no significa dejar de considerar a los demás. Significa recuperar la capacidad de decir “yo también importo”. El objetivo no es eliminar el casillero, sino distinguir qué parte conviene mejorar, qué parte negativa debemos reconocer y qué parte necesitamos conservar porque cumple una función saludable.

Al huir de los casilleros negros también perseguimos una pureza imposible.

Además, por mucho que se esfuerce, nunca nadie conseguirá blanquearse por completo. Siempre existirá en ella algún porcentaje de egoísmo verdaderamente negativo. No todo puede transformarse, justificarse ni convertirse en virtud. Una parte podrá mejorar, otra cumplirá una función positiva y otra seguirá siendo negativa.

Por eso es mejor dejar de huir. Asimilar el casillero no significa afirmar que todo egoísmo es bueno, sino aceptar que nunca seremos completamente ajenos a él. Esa aceptación nos permite aprovechar su función positiva —priorizarnos, protegernos y poner límites— sin necesitar demostrar una pureza que ningún ser humano posee.