Haces el bien por conviccion o por programa

Esta lectura te puede cambiar la vida y no estoy exagerando

Mgtr. Gabriela Vergara

4/24/20265 min read

Las programaciones mentales no solo funcionan alrededor del miedo, el trauma o el peligro. Existe otro tipo de programación muchísimo más profunda y silenciosa: la programación moral.

Es decir, programas internos que clasifican automáticamente conductas, pensamientos, deseos y emociones en dos categorías:

bueno o malo.

Y funcionan exactamente como un sistema informático.

SI ocurre esto → ejecutar esta conclusión (informatica)
SI hago esto → soy bueno.
SI hago esto otro → soy malo.

Ese código empieza a instalarse desde muy chicos a través de figuras de autoridad. Padres, abuelos, escuela, religión, cultura, familiares, parejas, profesores.

No te enseñan solamente qué hacer sino que te enseñan qué clase de persona “sos” si hacés determinadas cosas y ahí empieza la programación moral. La programacion moral no tiene nada que ver con la conviccion consciente y madura en seguir algo que creo bueno. Tampoco se busca relativizar que "todo esta bien" en este articulo. El objetivo es diferenciar cuál es programación y lo que realmente es moral convencida. Mientras no las diferencies, va a haber una tensión enorme dentro tuyo entre lo propio y lo programado.

Tu mamá podía decirte:

SI pensás demasiado en vos → sos egoísta (malo).
SI no compartís tus cosas → sos egoísta (malo).
SI no ayudás siempre → sos egoísta (malo).
SI descansás mientras otros trabajan → sos egoísta (malo).
SI priorizás tu tiempo → sos egoísta (malo).

Entonces el cerebro aprende:

priorizarme = malo.

Tu papá podía enseñarte:

SI llorás → sos débil (malo).
SI dudás → sos inseguro (malo).
SI no ganás dinero → sos un fracaso (malo).
SI obedecés demasiado → sos débil (malo).
SI no soportás presión → no servís (malo).

Entonces el sistema aprende:

mostrar vulnerabilidad = malo.

Tu abuela podía decirte:

SI contestás a mayores → sos irrespetuoso (malo).
SI cuestionás tradiciones → sos malo (malo).
SI no visitás a la familia → sos desagradecido (malo).
SI te alejás de ciertos vínculos → sos cruel (malo).
SI no cedés → sos malo (malo).

Entonces el sistema aprende:

obedecer = bueno.
cuestionar = malo.

Tus tías podían decirte:

SI una mujer habla fuerte → es problemática (malo).
SI una mujer tiene carácter → es insoportable (malo).
SI una mujer quiere poder → es manipuladora (malo).
SI una mujer disfruta demasiado su sexualidad → es mala (malo).
SI una mujer no cuida a todos → es mala mujer (malo).

Entonces aparece el programa:

tener fuerza = peligro moral.

La escuela también programa.

SI te equivocás → sos incapaz (malo).
SI sacás malas notas → sos malo (malo).
SI hablás mucho → sos problemático (malo).
SI no encajás → sos raro (malo).
SI cuestionás demasiado → sos conflictivo (malo).

Entonces el sistema aprende:

encajar = bueno.
pensar distinto = malo.

Y también existen los programas positivos aparentes.

SI compartís todo → sos altruista (bueno).
SI nunca te enojás → sos bueno (bueno).
SI siempre ayudás → sos bueno (bueno).
SI sos tranquilo y obediente → sos fácil (bueno).
SI cedés siempre → sos considerado (bueno).

Pero el problema aparece cuando el cerebro entiende que el opuesto automáticamente es malo.

Entonces:

poner límites = malo.
enojarse = malo.
decir que no = malo.
querer más = malo.
defenderse = malo.
priorizarse = malo.

Y esto puede volverse extremadamente destructivo.

Porque la persona deja de actuar desde convicción real.

Empieza a actuar desde programación.

Hace cosas “buenas” sintiéndose atrapada.
Ayuda sintiendo resentimiento.
Cede sintiendo agotamiento.
Obedece sintiendo vacío.
Se sacrifica sintiendo rabia.

Por fuera parece moralidad.
Por dentro muchas veces es miedo.

Miedo a sentirse malo.

Y esto también pasa con la religión.

La espiritualidad o la religión pueden ser algo profundo cuando nacen de convicción genuina.

Pero cuando funcionan solamente desde programación moral automática, aparece un problema enorme.

Porque la persona no actúa desde comprensión interna.

Actúa desde terror moral.

SI pienso esto → soy malo.
SI deseo esto → soy malo.
SI cuestiono esto → soy malo.
SI siento enojo → soy malo.
SI quiero algo distinto → soy malo.

Entonces la persona empieza a vivir dividida.

Una parte siente algo real dentro suyo.
Otra parte activa automáticamente culpa.

Y ahí nace el conflicto interno.

Porque tarde o temprano la convicción interna y el programa empiezan a chocar.

El programa dice:

SI hacés esto → sos malo.

Pero la convicción interna empieza a preguntar:

¿Seguro?
¿Quién definió eso?
¿Eso realmente es incorrecto?
¿O solamente fui condicionado a sentir culpa?

Ahí empieza algo enorme.

Porque muchas personas nunca desarrollaron un criterio propio real.

Solo aprendieron a obedecer programas de aprobación y culpa.

Por eso viven dudando todo el tiempo.

Dudan de sus decisiones.
Dudan de sus deseos.
Dudan de sus límites.
Dudan de sus ambiciones.
Dudan de su intuición.

Porque el sistema sigue preguntando automáticamente:

“¿Esto me hace bueno… o malo?”

Y muchas veces la culpa aparece incluso cuando la persona está haciendo algo necesario para crecer.

Porque sentir culpa muchas veces no significa haber hecho algo malo.

Significa que un viejo programa interno acaba de activarse.

Ejercicio 1: Detectar mis programas morales automáticos

Este ejercicio sirve para detectar qué cosas tu mente clasifica automáticamente como “buenas” o “malas”.

La idea es observar qué conclusión aparece dentro tuyo apenas ocurre un estímulo.

Completá honestamente.

SI pongo límites → eso significa que soy ____________________ (malo/bueno/etc).
SI priorizo mi descanso → eso significa que soy ____________________.
SI digo que no → eso significa que soy ____________________.
SI quiero ganar mucho dinero → eso significa que soy ____________________.
SI me alejo de ciertas personas → eso significa que soy ____________________.
SI contradigo a alguien → eso significa que soy ____________________.
SI pienso diferente a mi familia → eso significa que soy ____________________.
SI me enojo → eso significa que soy ____________________.
SI quiero más para mi vida → eso significa que soy ____________________.
SI cobro caro por mi trabajo → eso significa que soy ____________________.
SI dejo de ayudar siempre → eso significa que soy ____________________.
SI me elijo a mí primero → eso significa que soy ____________________.
SI expreso lo que realmente pienso → eso significa que soy ____________________.
SI fracaso → eso significa que soy ____________________.
SI tengo éxito → eso significa que soy ____________________.
SI quiero poder o liderazgo → eso significa que soy ____________________.
SI descanso sin producir → eso significa que soy ____________________.
SI decepciono a alguien → eso significa que soy ____________________.

Ahora preguntate:

  • ¿Quién me enseñó esto?

  • ¿De quién escuché esta idea?

  • ¿Qué figura de autoridad repetía este mensaje?

  • ¿Esto realmente lo creo yo?

  • ¿O solamente siento culpa automática?

Ejercicio 2: Separar programación de convicción propia

Hacé dos columnas.

Ahora hacé tus propias columnas.

Escribí sin censura.

Después observá algo importante:

¿Cuántas cosas seguís obedeciendo aunque ya no coincidan con tus convicciones reales?

Y una pregunta todavía más profunda:

¿Cuántas decisiones de tu vida nacen de lo que realmente creés… y cuántas nacen del miedo automático a sentirte malo?