NECESITAS ESTRÉS
De mentalidad de víctima a mentalidad de impulsor
6/16/20267 min read


Si de algo estoy segura es que debemos desarrollar al máximo nuestra responsabilidad personal e individual. No voy a negar el papel del entorno, pero haré énfasis en la responsabilidad de uno mismo sobre uno mismo porque es precisamente esa idea la que falta en nuestra cultura actual.
Por ejemplo, en la cultura de la educación de los padres a los hijos, pasamos de la dureza emocional extrema, rigidez moral, falta de diálogo, mucho cinto, etc., al polo opuesto absoluto: tratar a los niños constantemente como si fueran frágiles, indefensos, a punto de romperse. Además de que se crean generaciones enteras con baja tolerancia a la frustración, a la presión (inevitable en la vida por cierto), cada vez las generaciones son más irresponsables de sí mismos: Esperan que otros los protejan. Que el mundo cambie, que haya justicia, que haya reparación, lograr cosas, para sentirse bien.
No creo en absoluto que no se deba luchar por causas sociales o políticas, el idealismo es un motor de la civilización. No estoy diciendo que debemos ser entregados, conformistas y sumisos ante autoridades que no lo merezcan, en absoluto.
LO QUE QUIERO ENFATIZAR EN ESTE ARTICULO ES QUE LOS RESPONSABLES ULTIMOS DE COMO NOS SENTIMOS SOMOS NOSOTROS MISMOS.
El estoicismo lo sabía. Séneca lo sabía. Marco Aurelio lo sabía. La psicología cognitiva de la mano de Beck y Ellis lo saben. Ahora por alguna razón nuestra cultura, fuera de los círculos emprendedores y de desarrollo del potencial humano, parece haberlo olvidado, así que vengo a recordarlo.
Todos queremos mejorar nuestra vida, es inevitable y forma una parte intrínseca del despliegue del potencial: vivir mejor en un mejor lugar, un mejor trabajo, mejores relaciones de pareja, un mejor país, alejarnos de personas que nos drenan… Es un deseo legítimo y son metas que normalmente llevan un tiempo: un corto, mediano y largo plazo.
Pero… Mientras no las cumplimos ¿Quién es responsable de cómo nos sentimos y cómo reaccionamos? No es el cumplimiento de los deseos, ni los demás ni nuestros padres ni el gobierno ni el país. Y aquí quiero detenerme profundamente porque parece paradójico: ¿Si ya me siento “bien” hoy, para qué querré cumplir objetivos? Fácil, porque el organismo humano como todo organismo de la naturaleza se va a sentir “mejor” creciendo, expandiéndose, desarrollándose. Ahora bien, la estabilidad, el autocontrol y la regulación emocional no puede ni debe estar sujeto al logro de objetivos. De absolutamente ningún objetivo.
Creo de manera convencida y profunda sin lugar a dudas que: ser imperturbable, tener ataraxia, no reaccionar impulsivamente, mantener la calma, no contestar a la primera todo el tiempo, debe ser la primera meta y la primera prioridad de todo ser humano MIENTRAS logra sus demás metas. Esto se logra construyendo más y más dosis internas de tranquilidad aún en la tormenta, aún bajo presión, aún cuando no estamos en condiciones totalmente ideales, aún cuando tenemos al lado a una persona que parece absolutamente empeñada en sacarnos del quicio.
Voy a volver a repetir que no se trata de conformismo, se trata de manejar las emociones en el terreno al que estas pertenecen: nuestra libertad absoluta de tomar toda situación en nuestra contra o a nuestro favor.
A continuación voy a desplegar algunas maneras de tomar cada situación para nuestro desarrollo personal y no en nuestra contra. De dejar la posición de víctima y de asumir la posición de: Bueno, ahora estoy expuesto a este estresor, a este tirano, a esta situación. Cómo hago para que me fortalezca, para que me entrene, para que me ayude a pulir mi carácter, para que me vuelva capaz de manejar dosis progresivamente mayores de presión sin derrumbarme?
NECESITAS ESTRÉS ENTRENADOR
Se trata de pasar de la mentalidad de víctima a la mentalidad de impulsor:
La victima piensa: Qué terrible persona, que terrible situación, debo cambiarla, me desespera, voy a quejarme, voy a reaccionar, voy a decir que es injusto, voy a tratar con ansiedad que un cambio se acelere. Qué estrés, quiero desestresarme.
El impulsor piensa: Qué bueno que estoy expuesto a esta situación, que bueno que existe este estrés, esta situación me está entrenando en la capacidad de tolerar presión, frustración, autocontrol, tolerancia, respirar hondo, recalibrar, respirar.
La víctima ve todo como un problema. El impulsor ve todo como ENTRENAMIENTO. Entrenamiento mental. La exposición entrena, escaparnos de las situaciones nos hace más débiles. La exposición a estresores, así como el ejercicio físico, forma músculo psíquico. Y por lo tanto hasta el más altamente sensible, va forjando una cadena nerviosa de mayor resistencia y tolerancia:
Aquí varios ejemplos:
Jefe tirano o injusto
Si le veo como víctima pienso:
"Es un imbécil."
"No debería ser así."
"Me está arruinando la vida."
"No aguanto más."
"Tengo que reaccionar."
"Tengo que demostrarle que está equivocado."
"Tengo que defenderme."
Toda mi atención queda atrapada en él.
Él se convierte en el protagonista de mi vida emocional.
Si le veo como entrenador pienso:
"Está entrenando mi capacidad de mantener la calma bajo presión."
"Está entrenando mi capacidad de no reaccionar impulsivamente."
"Está entrenando mi capacidad de elegir mis batallas."
"Está entrenando mi capacidad de conservar mi dignidad sin perder el control."
"Está entrenando mi capacidad de planificar una salida estratégica."
No me gusta.
No lo justifico.
Pero dejo de entregarle el control de mi estado interno.
Madre culpógena o manipuladora
Si la veo como víctima pienso:
"Me hace sentir mala hija."
"Nunca es suficiente."
"Siempre me manipula."
"Tengo que lograr que me entienda."
"Tengo que explicarle una vez más."
"Tengo que conseguir su aprobación."
La relación se vuelve un pozo sin fondo.
Si la veo como entrenadora pienso:
"Está entrenando mi capacidad de tolerar desaprobación."
"Está entrenando mi capacidad de poner límites sin culpa."
"Está entrenando mi capacidad de no hacerme responsable de emociones ajenas."
"Está entrenando mi capacidad de sostener decisiones difíciles."
La conversación deja de girar alrededor de convencerla.
Empieza a girar alrededor de fortalecerme.
Pareja controladora
Si la veo como víctima pienso:
"No me deja ser libre."
"Siempre me controla."
"Siempre me revisa."
"Siempre desconfía."
"Me asfixia."
Toda la energía se va en discutir.
Si la veo como entrenadora pienso:
"Está entrenando mi capacidad de comunicar límites."
"Está entrenando mi capacidad de sostener conflictos sin derrumbarme."
"Está entrenando mi capacidad de conservar identidad dentro de una relación."
"Está entrenando mi capacidad de no negociar principios por miedo al rechazo."
Persona que me critica constantemente
Si la veo como víctima pienso:
"Me tiene envidia."
"Siempre encuentra algo malo."
"Nunca reconoce nada."
"No importa lo que haga."
Cada crítica se vuelve una herida.
Si la veo como entrenadora pienso:
"Está entrenando mi independencia de la validación."
"Está entrenando mi capacidad de evaluar objetivamente una crítica."
"Está entrenando mi capacidad de seguir adelante sin aplausos."
"Está entrenando mi autoestima basada en evidencia y no solamente en aprobación."
Problemas económicos
Si los veo como víctima pienso:
"La economía me destruye."
"No puedo hacer nada."
"Todo es culpa del país."
"Todo es culpa de otros."
La impotencia aumenta.
Si los veo como entrenadores pienso:
"Están entrenando mi creatividad."
"Están entrenando mi tolerancia a la incertidumbre."
"Están entrenando mi disciplina."
"Están entrenando mi capacidad de construir recursos."
"Están entrenando mi capacidad de seguir funcionando incluso sin garantías."
Soledad
Si la veo como víctima pienso:
"Estoy sola."
"Nadie me acompaña."
"Nadie me entiende."
"Todos tienen a alguien menos yo."
"Necesito encontrar a alguien para sentirme bien."
"Necesito llenar este vacío."
Si la veo como entrenadora pienso:
"La soledad está entrenando mi relación conmigo misma."
"Está entrenando mi capacidad de sostener mi propia compañía."
"Está entrenando mi independencia emocional."
"Está entrenando mi capacidad de generar bienestar sin depender permanentemente de estímulos externos."
"Está entrenando mi capacidad de construir una identidad propia."
"Está entrenando mi capacidad de escucharme."
La pregunta deja de ser:
"¿Cómo hago para dejar de sentirme sola?"
Y pasa a ser:
"¿Qué está intentando enseñarme este período de soledad?"
Enfermedad
Si la veo como víctima pienso:
"¿Por qué a mí?"
"Esto arruinó mi vida."
"No debería estar pasando."
Toda mi atención se centra en la pérdida.
Si la veo como entrenadora pienso:
"Está entrenando paciencia."
"Está entrenando adaptación."
"Está entrenando humildad."
"Está entrenando mi capacidad de convivir con lo que no puedo controlar."
"Está entrenando mi capacidad de seguir viviendo aun cuando las condiciones no son ideales."
Ansiedad
Si la veo como víctima pienso:
"Tengo algo mal."
"Nunca voy a estar bien."
"Necesito eliminar esto."
"Mi ansiedad me impide vivir."
Si la veo como entrenadora pienso:
"Está entrenando mi capacidad de tolerar incertidumbre."
"Está entrenando mi capacidad de permanecer donde antes huía."
"Está entrenando mi capacidad de sostener incomodidad."
"Está entrenando mi sistema nervioso para no disparar falsas alarmas."
Esperas, demoras y procesos largos
Si los veo como víctima pienso:
"Todo tarda demasiado."
"Quiero resultados ya."
"No aguanto esperar."
La impaciencia gobierna.
Si los veo como entrenadores pienso:
"Están entrenando mi relación con el tiempo."
"Están entrenando mi capacidad de sostener esfuerzo sin recompensa inmediata."
"Están entrenando mi madurez."
"Están entrenando mi capacidad de permanecer."
El error
Si lo veo como víctima pienso:
"Soy un desastre."
"Arruiné todo."
"No tendría que haber pasado."
El error se vuelve identidad.
Si lo veo como entrenador pienso:
"Está entrenando mi relación con la imperfección."
"Está entrenando mi capacidad de aprender."
"Está entrenando mi tolerancia a la vergüenza."
"Está entrenando mi resiliencia."
Y aquí aparece la idea central que atraviesa todo el capítulo:
La víctima ve obstáculos por todas partes. El impulsor ve entrenadores por todas partes.
El jefe es un entrenador.
La ansiedad es una entrenadora.
La incertidumbre es una entrenadora.
La crítica es una entrenadora.
La espera es una entrenadora.
La frustración es una entrenadora.
Incluso los tiranos son entrenadores.
No porque sean buenos.
No porque haya que agradecerles.
No porque no deban ser enfrentados o abandonados cuando corresponda.
Sino porque mientras están presentes existe una pregunta mucho más útil que "¿por qué me está pasando esto?".
La pregunta es:
¿Qué capacidad está exigiendo de mí esta situación que todavía no he desarrollado completamente?
Ahí comienza la transición de víctima a impulsor. Porque la atención deja de estar puesta exclusivamente en el problema y empieza a dirigirse hacia el carácter que ese problema está obligando a construir.
Y VOS SOS VÍCTIMA O SOS IMPULSOR?