Principios de la Recalibracion Neurofisiológica Dirigida

Material de integración

Mgtr. Gabriela Vergara

8/5/20254 min read

Contenido de mi publicación

1. El objetivo central: suprimir el reflejo de huida de la sensación

El objetivo de la recalibración neurofisiológica no es “sentirse bien rápido”, distraerse ni calmarse a cualquier costo.
El objetivo es suprimir el reflejo automático de huida de la sensación corporal.

El reflejo de huida aparece cuando el cuerpo detecta una sensación interna desagradable y la mente intenta eliminarla de inmediato. No importa el medio: lo importante es escapar.

Ejemplos frecuentes de reflejo de huida:

  • Comer sin hambre.

  • Salir de casa de forma impulsiva.

  • Buscar compañía de urgencia.

  • Escribirle a alguien solo para no estar a solas.

  • Encender la televisión o el celular de manera compulsiva.

  • Scrollear sin registrar qué se mira.

  • Dormirse para no sentir.

  • Trabajar de más para no registrar el cuerpo.

  • Hacer ejercicio de forma desregulada.

  • Beber alcohol.

  • Fumar.

  • Comer azúcar.

  • Pensar compulsivamente en “soluciones”.

  • Revisar mensajes de manera obsesiva.

  • Buscar validación externa inmediata.

La sociedad entrena este reflejo desde temprano: sentir malestar = hay que aliviarlo ya.
Este modelo es intuitivo, pero neurofisiológicamente incorrecto: cuanto más se huye de la sensación, más se amplifica y se cronifica.

2. El primer cambio de lenguaje: de emoción abstracta a sensación concreta

En este método, todo lo que suene a concepto abstracto se elimina.
Palabras como preocupación, desesperación, angustia, vacío, miedo, ansiedad dejan de utilizarse.

A partir de este punto, solo se nombran sensaciones corporales concretas.

Ejemplos de traducción correcta:

  • “Ansiedad” → presión en el pecho

  • “Desesperación” → tensión torácica

  • “Mareo” → sensación de giro

  • “Miedo” → contracción en el estómago

  • “Angustia” → nudo en la garganta

  • “Inquietud” → hormigueo en las manos

  • “Pánico” → aceleración cardíaca

  • “Vacío” → hundimiento abdominal

  • “Opresión” → peso en el pecho

  • “Nervios” → vibración interna

  • “Tristeza” → caída de energía corporal

  • “Bloqueo” → rigidez en cuello y hombros

  • “Agitación” → respiración superficial

  • “Alarma” → calor en el torso

  • “Desborde” → expansión incómoda en el cuerpo

Esto no es semántica.
Forma parte del proceso de intervención directa sobre el sistema nervioso: cuanto más concreto es el lenguaje, menos activación genera.

3. Principio clave: ninguna sensación es una alarma física real

Una vez localizada la sensación, se trabaja sobre un principio fundamental:

Ninguna sensación corporal es una amenaza física real.
Nada malo va a ocurrir.
No te va a pasar nada.

El sistema nervioso es hipersensible y sobrerreacciona.
El cuerpo es frágil en su percepción, no en su realidad.

No son alarmas reales, son pseudoalarmas. Un alarmismo corporal.

La frase ancla de este método es:

“Es solo una sensación.”

No se discute la sensación.
No se la combate.
No se la elimina.
Se la reconoce como lo que es: una activación neurofisiológica transitoria.

Se utiliza esta frase como FRASE ANCLA.

4. Escaneo somático: localizar los focos de activación

El primer procedimiento concreto que la persona debe aprender es el escaneo del eje corporal:

  • Cabeza

  • Cuello

  • Hombros

  • Pecho (parte frontal y dorsal)

  • Zona alta del abdomen

El objetivo es detectar focos de activación somática, no interpretarlos.

Ejemplo:

  • Dolor en el pecho.

  • Se localiza el dolor.

  • Se siente el dolor.

  • Se permite que se despliegue.

  • Se deja que se desarrolle.

  • Se repite: es solo una sensación.

No se huye.
No se interrumpe.
No se corrige.

5. Observar sin huir: entrar en la sensación

El paso siguiente es profundamente contraintuitivo:
en lugar de escapar de la sensación, se entra en ella.

No huir.
Observar.
Conocerla desde todos sus ángulos.

Ejemplo:

  • “Mareo” deja de ser mareo → sensación de giro.

  • “Desesperación” deja de ser desesperación → tensión en el pecho.

  • “Angustia” → nudo en la garganta.

  • “Ansiedad” → vibración corporal.

  • “Pánico” → expansión torácica intensa.

  • “Inestabilidad” → oscilación interna.

  • “Bloqueo” → rigidez cervical.

  • “Opresión” → peso localizado.

  • “Inquietud” → movimiento interno constante.

  • “Urgencia” → calor ascendente.

  • “Vacío” → sensación de hueco.

  • “Temblor” → microcontracciones.

  • “Presión” → compactación muscular.

  • “Sobrecarga” → expansión incómoda.

  • “Desborde” → dilatación corporal.

La sensación se vuelve objeto de observación, no enemigo.

6. Numerar la intensidad

Una vez localizada, la sensación se numera en intensidad del 1 al 10.

No para eliminarla.
No para forzar su descenso.
Sino para entrenar la observación sostenida.

Se observa:

  • su intensidad,

  • su forma,

  • su movimiento,

  • su variación.

7. Respiración para ampliar el tiempo de observación

Para poder sostener la observación sin huir, se utiliza una respiración específica:

  • Inhalar

  • Retener contando hasta 15

  • Exhalar

Esta respiración suele producir una disminución espontánea del foco somático.
Pero ese no es el objetivo.

El objetivo es ampliar el tiempo de permanencia consciente en la sensación.
Si el foco baja, se pasa a otro foco somático.

8. Desarrollo del músculo psíquico de tolerancia a la incomodidad

Con la práctica continua, se desarrolla lo que llamamos:

músculo psíquico de tolerancia a la incomodidad.

Cuanto más desarrollado está:

  • menor es el reflejo de huida,

  • menor es la reactividad,

  • menor es la amplificación de la señal corporal

Las sensaciones somáticas ceden por desactivación, no por evitación.

9. Este método es contraintuitivo (y por eso funciona)

Este enfoque va en contra de:

  • la cultura del alivio rápido,

  • la evitación sistemática del malestar,

  • la búsqueda compulsiva de regulación externa.

El intento constante de alivio inmediato refuerza el circuito de hipervigilancia, perpetúa la activación y genera enredo neuroemocional.

La recalibración neurofisiológica trabaja sobre la raíz:
la relación del sistema nervioso con la sensación.

10. El paso siguiente

Este entrenamiento es el primer paso.


Luego se procede a la descarga y desactivación neuroemocional, donde se trabaja más profundamente sobre las huellas nerviosas asociadas a traumas vinculares.

Ese es el siguiente nivel del proceso.