Un niño hiperactivo puede dejar de serlo: Recalibracion neuropostural.
Tu hijo no se queda quieto? Cómo actúa la recalibracion neuropostural.
Mgtr. Gabriela Vergara
2/25/20262 min read


Hay niños que viven acelerados.
Se levantan de la silla cada pocos minutos. Corren en espacios donde deberían caminar.
Interrumpen sin intención de desafiar. Tocan todo. Se mueven incluso cuando quieren quedarse quietos. Agotan a los adultos que los rodean.
Algunos creen que es solo por falta de límites. En parte es cierto, pero la realidad es que lo hacen porque su sistema nervioso no logra inhibir el impulso.
La hiperactividad es un problema de control inhibitorio. El cerebro recibe la orden de frenar, pero el cuerpo ya actuó. Cuando esta dinámica se repite durante años, el niño comienza a ser definido por su conducta. El colegio llama, se acumulan observaciones. aparecen comparaciones con otros compañeros, la etiqueta empieza a instalarse y la identidad se construye sobre esa repetición.
Lo que realmente está en juego
Un niño hiperactivo:
Vive en estado de activación constante. Su sistema nervioso simpático domina. La urgencia corporal es más fuerte que la intención consciente.
Sin intervención adecuada, esa activación sostenida impacta en:
rendimiento académico
autoestima
vínculos
percepción de capacidad
relación con la autoridad
A los pocos años ya no se habla de conducta sino de carácter: bajo autocontrol en todo sentido, poca dirección sobre su vida.
Eso marca la biografía.
Recalibración Neuropostural
La Recalibración Neuropostural es un entrenamiento clínico intensivo orientado a reorganizar el sistema nervioso infantil a través del cuerpo. El eje es el control inhibitorio.
Se trabaja la postura como ancla neurológica. Se entrena la quietud progresiva.
Se fortalece la tolerancia a la incomodidad. Se regula la respiración profunda.
Se estabiliza el tono autonómico.
La postura firme envía señales de organización al cerebro.
La quietud sostenida activa redes prefrontales responsables de frenar impulsos.
La respiración profunda recalibra el eje autonómico.
Con el tiempo, el impulso deja de gobernar la conducta.
El niño aprende a detenerse. Este proceso no es superficial.
Requiere constancia semanal.
Requiere compromiso parental.
Requiere intervención sobre la ansiedad del adulto cuando existe.
Requiere trabajo en casa con rutinas estructuradas.
Requiere coherencia.
Se entrena progresivamente hasta alcanzar 15 minutos de quietud sostenida con estabilidad fisiológica.
Ese logro representa un cambio estructural en el sistema nervioso.
No es una técnica aislada, no es un proceso para calmar sintomas
Es un proceso de recalibración profunda y reentrenamiento altamente especializado del sistema nervioso.
Por qué transforma la biografía
Cuando un niño deja de ser hiperactivo, cambia su trayectoria.
Puede permanecer sentado en clase.
Puede escuchar hasta el final.
Puede completar tareas.
Puede recibir reconocimiento positivo.
Puede sentirse competente.
El colegio deja de verlo como un problema.
Los padres dejan de vivir en alerta permanente.
El niño deja de escuchar que siempre está en falta.
Eso impacta en su identidad. La recalibración temprana evita que la hiperactividad se convierta en una marca permanente.
El trabajo es clínico, estructurado. Involucra conocimiento neuroconductual aplicado.
Exige precisión técnica y acompañamiento. Tiene un inicio y un final, no se extiende indefinidamente. El objetivo es reorganizar el sistema nervioso para que el niño deje de ser hiperactivo y aprenda a regularse por sí mismo.
Eso cambia su presente. Y redefine su futuro.